BLOG DE HISTORIA 1º BACHILLERATO

Prof. Luis Pérez-Cea Soto

viernes, 16 de mayo de 2014

CONFLICTO ANTIGUA YUGOSLAVIA





Podemos estructurar la cronología del conflicto señalando las siguientes etapas:

Una primera etapa (1990) en la que los comunistas pierden la hegemonía al tiempo que las diversas nacionalidades muestran su disconformidad con el poder serbio

En la segunda etapa tuvo lugar (1991-1994)
  • Las independencias eslovena y croata, la segunda tras una guerra de dos años con Serbia.
  • El inicio de la depuración étnica en Bosnia.
  • La intervención de la ONU en el conflicto para asegurar la llegada de ayuda humanitaria y crear zonas de protección.
La tercera etapa (1994-1998) se caracterizó por :
  • El recrudecimiento del enfrentamiento y de la limpieza étnica en Bosnia
  • La intervención militar de la OTAN.
  • La independencia de Bosnia.
La cuarta etapa (1998-2001) se caracteriza por:
  • La reproducción de la limpieza étnica de Bosnia en Kosovo.
  • La intervención de nuevo de la OTAN.
  • La caída final de Milosevic arrestado y en procesado en el Tribunal de La Haya donde murió en 2006.
  • El fin de las hostilidades y el restablecimiento de relaciones así como el retorno de las poblaciones a sus territorios de origen.

Podemos considerar una quinta etapa (2006-2008) con las independencias de Montenegro y Kosovo, esta última proclamada de manera unilateral.

Han nacido seis países nuevos: Eslovenia, Croacia, Bosnia, Serbia, Montenegro y Macedonia. Un séptimo país, Kosovo, declaró unilateralmente su independencia que no ha sido reconocida por toda la comunidad internacional.

Guerra de la antigua Yugoslavia
Conflicto bélico surgido a partir de la desintegración de la antigua Yugoslavia, que tuvo lugar desde 1991 hasta 1995, en el cual los grupos étnicos serbios, croatas y musulmanes combatieron entre sí en una guerra civil localizada en la península de los Balcanes.
    Las seis repúblicas que constituían originalmente el Estado multinacional de Yugoslavia (nombre que, en español, significa país de los eslavos del sur) unidas nuevamente por Josip Broz “Tito”, tras una cruel lucha entre grupos profascistas y procomunistas durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial eran: Eslovenia, Croacia, Macedonia, Serbia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro.
     La población estaba compuesta por cuatro grandes grupos: serbios (42%), croatas (24%), eslovenos (9%) y macedonios (5%); el resto eran húngaros, italianos, albaneses y otras minorías.
     De todos ellos, el 42% profesaba la fe ortodoxa (principalmente, serbios), el 32% el catolicismo (fundamentalmente, croatas y eslovenos) y el 12% la fe islámica (especialmente, parte de la población bosnia y de los habitantes de Kosovo).

    Este mosaico de pueblos y religiones se mantuvo unido diez años, después de la muerte del mariscal Tito, bajo el control de sus sucesores comunistas, que gobernaron mediante un sistema rotatorio entre los principales grupos étnicos para ejercer la presidencia federal yugoslava. No obstante, este frágil consenso se quebró tras la caída del régimen comunista en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la disolución del Pacto de Varsovia.
 
    El primero de estos conflictos, conocido como la Guerra de los Diez Días o la Guerra de Eslovenia, se llevó a cabo oficialmente para prevenir el desmembramiento de Yugoslavia y acabó con la retirada del Ejército Popular Yugoslavo en 1991.
    Eslovenia se declara independiente el 25 de Junio de 1991, aun cuando previamente había anunciado que lo haría el día 26. La razón para tal decisión estriba en la necesidad de prevenir el previsible ataque de las fuerzas del ejército yugoslavo y de esta forma tener una cierta ventaja inicial, ya que las las autoridades del ejército yugoslavo estaban totalmente dispuestas a sofocar por la fuerza las pretensiones independentistas eslovenas.
   La Guerra de los Diez Días tuvo consecuencias importantes para todos sus participantes. Para Eslovenia, la guerra marcaba la ruptura decisiva con Yugoslavia. Era oficialmente reconocida por todos los estados miembros de la Comunidad Europea el 15 de enero de 1992 e incorporándose a las Naciones Unidas el 22 de mayo.
      El segundo, la guerra croata de independencia se desarrolla entre el año 1991 y 1995. Inicialmente, el conflicto tiene lugar entre contingentes croatas y el Ejército Popular Yugoslavo (JNA), si bien posteriormente el conflicto derivó en una lucha entre 

las fuerzas armadas de la recién independizada Croacia y las de la minoría serbia, que había proclamado la llamada República Serbia de Krajina. Fue una guerra en donde los odios multiseculares entre etnias y confesiones divergentes se cristalizaron en una brutal masacre.
     El tercer conflicto, la Guerra de Bosnia, ha sido el de mayor calado internacional.
La Constitución de Bosnia-Herzegovina fue redactada originalmente en 1974 a imagen y semejanza de la Constitución federal yugoslava de 1974, en la que el control del poder comunista daba paso a un mayor grado de descentralización en los niveles federal y republicano. Revisada entre 1989 y 1991, la entonces república yugoslava adoptaba el sistema multipartidista; en las elecciones celebradas en 1990, los principales partidos que concurrieron fueron la Comunidad Democrática Croata, la Organización Bosnia Musulmana (HDZ), el Partido de Acción Democrática (SDA), el Partido Democrático Serbio (SDS), la Alianza Socialista y el Partido Social Demócrata. 

 
     Con vistas a reflejar el proceso de democratización en la república, la Asamblea General consideró oportuna, en 1991, la elaboración de un nuevo texto constitucional, si bien este esfuerzo fue impedido por la creciente polarización entre las tres etnias mayoritarias en el país.
     Tras la secesión de Eslovenia, Macedonia y Croacia en 1991, el Ejército Popular Yugoslavo (el antiguo Ejército de Yugoslavia), actuó en favor de Serbia y desencadenó un fallido ataque sobre Eslovenia y otro, más prolongado, sobre Croacia, a consecuencia del cual casi un tercio de esta república quedo bajó el control del Ejército, tras la firma de un alto el fuego incondicional en enero de 1992.
     Los croatas y musulmanes de Bosnia-Herzegovina temiendo la hegemonía serbia, declararon en octubre de 1991 su independencia de Yugoslavia, previa aprobación en un referéndum popular.   

   En marzo de 1992, los nacionalistas del Partido Democrático Serbio se retiraron formalmente del gobierno como medida de protesta ante la declaración de independencia. El gobierno siguió estando respaldado por musulmanes, croatas y serbios moderados.

Desarrollo de la guerra

     El 4 de febrero de 1992, se produjeron los primeros choques armados en torno a Mostar, ciudad de Bosnia-Herzegovina enclavada en una región con un importante porcentaje de población croata.  

    A principios de abril de 1992, la Comunidad Europea y Estados Unidos reconocieron la soberanía de Bosnia-Herzegovina.   Este hecho provocó de inmediato que los combatientes serbios locales, apoyados por tropas regulares de la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) comenzaran a establecer gobiernos propios en zonas de Croacia y Bosnia habitadas por población de origen serbio.
     La nueva República Federal de Yugoslavia había sido creada ese mismo mes de abril de 1992 por Serbia y Montenegro, autoproclamándose heredera legal de la antigua República Federal Socialista de Yugoslavia (pero sin ser reconocida como tal por la comunidad internacional) y estaba controlada por el presidente serbio Slobodan Milosevic. Los serbios de Bosnia, por su parte, declararon la formación de una vagamente definida República Serbia de Bosnia, encabezada por el auto titulado presidente Radovan Karadzic. Los croatas, a su vez, declararon su propia e independiente República Croata de Herceg-Bosna.
    El Ejército Popular Yugoslavo, controlado por los serbios, puso entonces sitio a la ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia, lo que originó la imposición de sanciones por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que el poder aéreo y naval de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) haría cumplir; además, aumentó el número de fuerzas de pacificación de la ONU, principalmente británicas y francesas.

Biblioteca de Sarajevo


    En mayo de 1992, la ONU estableció mayores sanciones económicas y comerciales   contra Serbia y Montenegro. El 11 de julio, se inició una enorme ofensiva serbia contra Gorazde, ciudad al este de Sarajevo controlada por los musulmanes. Seis días más tarde, los líderes serbios, croatas y musulmanes firmaron en Londres el primero de los numerosos acuerdos de alto el fuego incumplidos. Por entonces, el conflicto había tomado un giro particularmente pernicioso
General serbobosnio Ratko Mladic

con la aplicación de la denominada `limpieza étnica', expresada abiertamente en primer lugar por los serbios, por la que miles de personas, sobre todo musulmanas, fueron asesinadas o expulsadas de sus hogares y enviadas a campos de concentración, en una guerra de eliminación étnica (el general Mladic fue acusado de genocidio)
   Se concertó para el 23 de octubre de 1992 una reunión en Sarajevo entre los líderes militares de las tres comunidades beligerantes —serbios, croatas y musulmanes— bajo el patrocinio de la ONU, pero no condujo a ningún acuerdo efectivo.
   Serbia siguió conquistando más territorios, en una salvaje lucha contra las fuerzas croatas y musulmanas que disponían de un armamento más ligero. La lenta agonía de Sarajevo prosiguió, ya que los esfuerzos de la ONU para poner fin al conflicto resultaron infructuosos.

    En mayo de 1993, comenzó el enfrentamiento abierto entre croatas y musulmanes en Bosnia central. La lucha estuvo asociada a una brutal `limpieza étnica' que provocó miles de muertes.
    En junio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución por la que se creaban seis `zonas de seguridad', inicialmente para áreas con población musulmana: Bihac, Tuzla, Srebrenica, Zepa, Gorazde y Sarajevo. La resolución daba `luz verde' al despliegue de más de 25.000 cascos azules adicionales y les daba el mandato de emplear la fuerza para defender aquellas zonas. Pese a que estas áreas suponían un refugio para muchas personas que huían de sus hogares, la comunidad internacional reconocía la poca efectividad en el cumplimiento de esta resolución de la ONU, pues en algunas de ellas, incluida la ciudad de Sarajevo, proseguían los ataques de las fuerzas serbobosnias.


Tropas españolas en Bosnia
    En marzo de 1994, la lucha entre musulmanes y croatas finalizó, toda vez que los dos contendientes estuvieron de acuerdo en crear una federación para combatir a los serbios y para establecer una alianza con Croacia.
    Sin embargo, en julio de 1994, Serbia cortó sus relaciones con sus compatriotas serbo-bosnios para intentar conseguir el levantamiento de las agobiantes sanciones económicas de la ONU, las cuales fueron suavizadas en octubre, aunque no levantadas por completo.
   A finales de 1994, parecía que incluso los enclaves de Bihac, Gorazde, Zepa y Srebrenica, controlados por la ONU, corrían el peligro de ser anexionados por el Ejército de la República Serbia de Bosnia ante la incapacidad de las tropas de pacificación de las Naciones Unidas y de la OTAN.
   No obstante, croatas y musulmanes comenzaron a colaborar cada vez más en los campos de batalla, aliándose formalmente en marzo de 1995; poco después, se produjeron signos de debilitamiento serbio y crecientes éxitos militares bosnios, como la conquista de territorio en torno a Sarajevo, que permitió que en el mes de mayo, Pale, la capital de la República Serbia de Bosnia, estuviera al alcance de la artillería bosnia.
   La represalia serbia consistió en la conquista de las denominadas zonas de seguridad controladas por la ONU de Srebrenica y Zepa en el mes de julio (en la primera se produjeron auténticas masacres sobre la población civil por parte de los serbobosnios).
   La ONU respondió con el compromiso de aumentar sus fuerzas en los restantes enclaves y con la autorización a los comandantes militares en la zona para llevar a cabo ataques aéreos punitivos. El 26 de julio de 1995, el Senado de Estados Unidos aceptó levantar el embargo de armas a Bosnia-Herzegovina, a pesar del temor por parte del presidente Bill Clinton a una escalada del conflicto. A comienzos de agosto, se extendió la guerra después de que tropas regulares croatas, que inicialmente habían participado en la defensa de Bihac al noroeste de Bosnia, ampliaron su intervención con una ofensiva a gran escala para reconquistar el territorio serbocroata de Krajina, fronterizo con Bosnia por el oeste.
La firma de paz

   Tras múltiples conversaciones y contactos promovidos por la comunidad internacional, el 21 de noviembre de 1995 se firmaron los Acuerdos de Dayton, promovidos por Estados Unidos, que pusieron fin al conflicto, y, según los cuales, una fuerza multinacional de intervención separaría a los estados en conflicto en el territorio bosnio.
   No obstante, persistió la dificultad latente de una convivencia pacífica entre entidades políticas en pugna, como la Federación Croata-musulmana o la República Serbia de Bosnia, bajo la aparente unidad teórica de una República Bosnia.

 Los Acuerdos de Dayton
    En agosto de 1995, Richard Holbrooke, asistente del secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores) de Estados Unidos, inició una campaña que permitiera el establecimiento de una paz duradera entre las tres partes. Las negociaciones puestas en marcha, que se prolongaron durante varios meses, concluyeron con la firma, el 21 de noviembre de ese año, de un acuerdo de gran alcance por parte de los presidentes de Bosnia (Alija Izetbegovic), Croacia (Franjo Tudjman) y Serbia (Slobodan Milosevic), en la base aérea estadounidense cercana a la localidad de Dayton, en el estado de Ohio; este acuerdo fue ratificado al mes siguiente en París por los mismos signatarios.
   Los conocidos como Acuerdos de Dayton tenían como finalidad primordial garantizar una paz duradera y estable en Bosnia y reconstruir el país balcánico desde un punto de vista económico y, lo que es más importante, político. 

Milosevic (i), Izetbegovic (c) y Tudjman durante la firma del acuerdo de Dayton, en 1995. | E.M
 
   En este sentido, la república quedaba constituida como un único Estado integrado por dos entidades: la Federación de Bosnia-Herzegovina (también conocida como Federación Croata-musulmana), que comprendería el 51% del territorio, y la República Serbia de Bosnia, que integraría el 49%. El acuerdo establecía la capitalidad del Estado bosnio en Sarajevo, ciudad que quedaría bajo el control del gobierno central.
   También se preveía a la convocatoria de elecciones libres para ocupar los puestos en los órganos de poder tanto del gobierno central como de las entidades constituyentes; estas elecciones tendrían lugar en septiembre de 1996 y serían supervisadas por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
   Para asegurar la paz, una fuerza de la OTAN —conocida como IFOR, del inglés Implementation Force— fue enviada a Bosnia en enero de 1996 para cumplir un mandato en la zona de un año. La fuerza estaba integrada por 60.000 soldados de más de 20 naciones, incluyendo a aproximadamente 20.000 soldados estadounidenses y un gran número de franceses, británicos y españoles. Las tropas fueron estacionadas inicialmente a lo largo de la línea de demarcación entre la Federación Croata-musulmana y la República serbobosnia.
    Las tres partes cumplieron inmediatamente con las principales disposiciones militares establecidas por los Acuerdos de Dayton, referidas a la retirada de tropas y armas de las zonas de separación, la liberación de la mayor parte de los prisioneros de guerra, y la revelación del tamaño de sus fuerzas armadas a los negociadores del control de armas, pertenecientes a la OSCE.
   Mientras, la ONU comenzó a tomar las medidas encaminadas a levantar el embargo económico y militar que había sido impuesto a las repúblicas de la antigua Yugoslavia en 1991. Otras disposiciones del acuerdo resultaban, no obstante, más difíciles de cumplir. Los nacionalistas serbios y croatas se resistieron a la integración de las comunidades divididas étnicamente, como, por ejemplo, en Sarajevo y Mostar.


Homenaje a las víctimas del asalto a Sarajevo.  XX aniversario
   Como resultado de la guerra en Bosnia-Herzegovina, entre 100.000 y 250.000 personas fueron asesinadas y cerca de 200.000 resultaron heridas. La inmensa mayoría de los muertos eran musulmanes. Se estima en 2,3 millones las personas desplazadas por la guerra dentro y fuera del país.


GUERRA DE KOSOVO


INTRODUCCIÓN

La llamada Crisis de Kosovo ha sido conflicto bélico que estalla en la región yugoslava de Kosovo durante la primavera de 1998, tres años después del final de la guerra de la antigua Yugoslavia, y que una vez comenzado entró directa y definitivamente en relación con esta última. En él los contendientes fueron inicialmente, de un lado, el Ejército serbio, y, de otro, el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), que pretende defender los intereses de la mayoría de origen albanés que habita la región. Desde marzo de 1999, cuando dio comienzo el ataque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a la República Federal de Yugoslavia, la crisis adquirió carácter plenamente internacional.




ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Para los nacionalistas serbios, Kosovo es la cuna de su nación. El Estado serbio medieval se localizaba en Kosovo y sus alrededores. La batalla de Kosovo, mantenida en Kosovo Polje (en serbo-croata, ‘campo de los Mirlos’), supuso la victoria del Ejército otomano, al mando del sultán Murat I sobre los serbios liderados por el príncipe Lázaro, el 15 de junio de 1389. El aniversario de esa derrota es el día más importante en el calendario nacional serbio. No obstante, los albaneses lucharon al lado de los serbios en dicha batalla y, de hecho, precedieron en varios siglos a los serbios en la región.

La presencia albanesa en Kosovo ha variado con el paso de los años. Durante la época de esplendor serbio los albaneses eran una minoría, pero en otros periodos han sido la fuerza predominante.

El nacionalismo albanés moderno nació en Kosovo con la creación de la Liga de Prizren en 1878, cuya intención era mantener al pueblo albanés unido en un solo Estado, haciendo frente a las diversas particiones de las tierras albanesas. Kosovo fue integrado en Yugoslavia —país surgido de las cenizas del Imperio Austro-Húngaro en 1918 con la denominación de Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, desde 1929 llamado Yugoslavia—, si bien durante la II Guerra Mundial (1939-1945) la mayor parte de la península de los Balcanes pasó a estar controlada por las potencias del Eje.

Kosovo, así como la parte occidental de Macedonia y Albania quedaron bajo el dominio de Italia. Fue devuelta a Yugoslavia después de la II Guerra Mundial. La Constitución yugoslava de 1946 otorgaba a la región un rango de autonomía dentro de Serbia.

La autonomía de Kosovo, que se vio reducida por la Constitución yugoslava de 1963, fue posteriormente ampliada con nuevas enmiendas. En 1974, una nueva Constitución elevó a Kosovo a la categoría de provincia constituyente. Aunque quedó oficialmente integrada dentro de Serbia, funcionó virtualmente como una república yugoslava de pleno derecho, con su propia representación en la presidencia colectiva de ocho miembros de la Federación.

ANTECEDENTES INMEDIATOS: EL AUGE DEL NACIONALISMO
 
La agitación nacionalista creció en Kosovo durante la década de 1980. En la primavera de 1981, los albaneses promovieron manifestaciones exigiendo que se otorgara a Kosovo el rango de una república federada yugoslava plena. Los mítines fueron reprimidos violentamente por el Ejército y la policía serbia y decenas, quizás cientos, de albano-kosovares (habitantes de Kosovo de etnia albanesa) fueron asesinados. Los serbios que vivían en Kosovo denunciaron, por su parte, que estaban siendo maltratados por la mayoría albanesa.

El presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, proyectó una revisión constitucional que en 1989 y suprimió la autonomía de Kosovo. Los líderes albano-kosovares respondieron incitando a su pueblo a detener la cooperación con el gobierno de Serbia.
En 1990, los dirigentes kosovares promulgaron una "Declaración de Independencia" y proclamaron de manera unilateral el establecimiento de una "República de Kosovo".





En unas elecciones clandestinas celebradas en mayo de 1992, los votantes albano-kosovares eligieron como presidente a Ibrahim Rugova, quien aconsejó la utilización de métodos no violentos y convenció a su pueblo de que la comunidad internacional forzaría a Serbia a otorgar la independencia a Kosovo.

El desencadenamiento de la denominada guerra de la antigua Yugoslavia en 1991 hizo que los albano-kosovares alcanzaran pocos avances en sus objetivos políticos. De hecho, los Acuerdos de Dayton, firmados en 1995, no trataron la situación de Kosovo.

INICIO DE LA GUERRA
 
En diciembre de 1996, la Asamblea General de Naciones Unidas votó una resolución por la que se exigía al gobierno yugoslavo la puesta en libertad de los presos políticos de Kosovo, el cese de la persecución a las organizaciones defensoras de los derechos humanos, el respeto a la voluntad de los albaneses de Kosovo y un intento de diálogo con sus representantes. Estas demandas fueron ignoradas.

A comienzos de 1997 se produjo en la vecina Albania un estallido social, tras el fraude del denominado sistema financiero piramidal, por el que mucha gente perdió todos los ahorros de su vida. Las comisarías de policía albanesa fueron asaltadas y desaparecieron más de un millón de armas. Muchas de ellas acabaron en la frontera de Kosovo. En el plazo de algunos meses se armó a la milicia kosovar, que empezó a atacar las comisarías serbias de la región. Las autoridades serbias en Kosovo respondieron con una represión aún mayor.

El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), hasta esta fecha casi desconocido, hizo su primera aparición pública en noviembre de 1997, al atribuirse los ataques contra la
ELK
policía serbia en Kosovo, quien devolvió el golpe con violencia: el 28 de febrero de 1998 atacó varios pueblos donde se consideraba que el ELK tenía sus bases de operaciones. En menos de una semana al menos 82 albaneses habían sido asesinados, entre ellos mujeres y niños. La sangrienta represión sólo logró sumar adeptos a la causa del ELK.

Tres meses más tarde, la policía serbia y las Fuerzas Armadas yugoslavas lanzaron otra ofensiva mayor en Kosovo, esta vez en el territorio limítrofe con Albania, lo cual forzó a más de 40.000 albano-kosovares a abandonar sus hogares y huir para salvar sus vidas.

DESARROLLO DEL CONFLICTO

El 12 de junio de 1998, los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de Contacto —encargado de supervisar el proceso de paz en los territorios de la antigua Yugoslavia, según los Acuerdos de Dayton, e integrado por Francia, Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos— exigieron a Milosevic, presidente de la República Federal de Yugoslavia (RFY), creada en 1992, que diera la orden de retirada de sus fuerzas de seguridad de todas las zonas de Kosovo donde se habían realizado operaciones represivas contra los civiles albaneses y se enviaron negociadores a Belgrado con la intención de persuadir a aquél para que iniciase conversaciones serias de paz con los dirigentes albano-kosovares.

Rugova y otros dirigentes albaneses declararon no estar dispuestos a un diálogo con la RFY hasta que Milosevic ordenara el fin de la represión policial en Kosovo.

Cuando Milosevic manifestó que conversaría con Rugova pero no con el ELK, Estados Unidos y otros gobiernos occidentales apenas pudieron poner objeciones, incluso aunque el ELK se hubiera convertido en una fuerza con la que era imprescindible contar, ya que controlaba más de un tercio del territorio de Kosovo.

El proceso de negociación llegó al caos en julio, cuando el ELK declaró que no reconocía a Rugova como presidente, sugirió que no había nada que negociar con los líderes serbios y afirmó que lo único que buscaba era la independencia de Kosovo.

Desde entonces, la crisis de Kosovo amenazó con convertirse en el inicio de un enfrentamiento regional que amenazaría a todo el sur de Europa.

El Grupo de Contacto acordó coordinar los esfuerzos para la pacificación, como había hecho antes en Bosnia. Richard Holbrooke, el diplomático estadounidense que negoció los Acuerdos de Dayton, fue llamado de nuevo para sentar las bases de un tratado en Kosovo. Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se declararon dispuestos a intervenir.

El 23 de septiembre de 1998, cuando ni los serbios ni el ELK parecían capaces de una victoria militar, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigió un alto el fuego inmediato y amenazó con acciones para lograrlo. Al día siguiente, la OTAN comenzó a preparar un ataque contra las fuerzas serbias desplegadas en Kosovo.

El 5 de octubre siguiente, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y la propia OTAN, a través de Holbrooke, exigieron a Milosevic que obedeciera el mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de forma "irreversible y verificable". El presidente yugoslavo llegó a un acuerdo con Holbrooke el 13 de octubre sobre el cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad que detuvo los planes de ataque aéreo de la OTAN.

Milosevic aceptó la presencia en Kosovo de 2.000 supervisores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). El día 27 de ese mes, la OTAN renunció a intervenir tras comprobar el cumplimiento de lo acordado, pero mantuvo la amenaza militar sobre Serbia (principal integrante de la RFY).

Milosevic volvió a violar el alto el fuego desde el 24 de diciembre de ese año y en enero
Slobodan Milosevic
de 1999 dio marcha atrás en su decisión de expulsar del país al estadounidense William Walker, jefe de los supervisores de la OSCE, después de que la OTAN y el gobierno estadounidense reiteraran sus amenazas al régimen yugoslavo.

El Grupo de Contacto convocó conversaciones de paz que comenzaron a celebrarse en la localidad francesa de Rambouillet (cercana a París) el 6 de febrero de 1999, pero que finalizaron el día 23 de ese mes sin obtener un acuerdo. Las negociaciones se reanudaron desde el 15 hasta el 19 de marzo en París y acabaron sin un pacto entre los dos bandos, si bien los albano-kosovares suscribieron por su parte un acuerdo de paz, a falta de la firma serbia, según el cual Kosovo pasaría a gozar de una amplia autonomía y vería desplegarse las fuerzas multinacionales en su territorio.


INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO 

A partir del 24 de marzo de 1999, la OTAN bombardeó objetivos militares yugoslavos (en Serbia, incluida la región de Kosovo, y en Montenegro) ante la negativa de Milosevic a aceptar los acuerdos de paz.

Éste rompió el día 25 las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, al tiempo que incrementó la represión sobre la población albano-kosovar.

Entre tanto, tenía lugar la que fue calificada como la más grande catástrofe humanitaria desde el final de la II Guerra Mundial en 1945: miles de albano-kosovares expulsados de sus localidades por militares y policías serbios comenzaron a hacinarse en las fronteras con Albania y la Ex-República Yugoslava de Macedonia.




El 1 de abril, Rugova fue desautorizado por los miembros de su gobierno, tras haber aparecido días antes en público saludando al presidente yugoslavo y firmando un alegato conjunto opuesto a los ataques de la OTAN.

Milosevic declaró cinco días después un alto el fuego unilateral y ofreció una negociación con Rugova, propuestas ambas que no fueron tenidas en cuenta por la OTAN, la cual responsabilizó a los serbios del arrasamiento de Priština, la capital de Kosovo.

El presidente ruso, Borís Yeltsin, amenazó el 9 de abril con entrar en el conflicto si las fuerzas aliadas invadían territorio serbio, creando así un delicado momento de tensión que quedó resuelto después de matizar la advertencia.

La RFY rompió sus relaciones diplomáticas con Albania el 18 de abril siguiente. Al mismo tiempo que proseguían los bombardeos aliados, especialmente sobre la ciudad de Belgrado, así como la huida masiva de refugiados albano-kosovares, los combates entre el ELK y el Ejército serbio hacían lo propio.

Mientras, de otro lado, el enviado especial de Yeltsin a la zona, el ex primer ministro ruso Víktor S. Chernomirdin, buscó desde mediados de ese mes de abril que se iniciaran las conversaciones de paz entre la OTAN y la RFY.

Los Tigres de Arkan, voluntarios paramilitares serbios


Así, el 6 de mayo la OTAN ofreció a Milosevic un plan de paz apoyado por Rusia, a propuesta del Grupo de los Ocho (denominación del Grupo de los Siete desde que en 1997 se incorporó Rusia) que incluía el final inmediato de la represión contra la población albano-kosovar, la presencia de una fuerza internacional civil y de seguridad bajo el auspicio de la ONU, el retorno de los refugiados, el establecimiento de una administración interina y la negociación del autogobierno de Kosovo, así como la desmilitarización del ELK y el respeto a la integridad y soberanía de la RFY.

No obstante, la crisis internacional se agudizó cuando al día siguiente la OTAN bombardeó por error la Embajada de China en Belgrado, con lo que ese país asiático, miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se vio directamente involucrado en el conflicto. Rusia y China hicieron frente común en las negociaciones y exigieron que éstas se retomaran sólo tras el alto un alto el fuego de la OTAN.

El 27 de mayo el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, con sede en La Haya (Países Bajos), dictó una orden de detención contra Milosevic y cuatro de sus principales colaboradores (entre los que se encontraba el presidente de Serbia, Milan Milutinovic) con vistas a su procesamiento, que les acusaba de haber cometido durante los primeros cuatro meses de 1999 crímenes contra la humanidad y violación de las leyes de guerra en la provincia de Kosovo.

Al día siguiente Milosevic aceptó como base de un acuerdo de paz el plan propuesto por el Grupo de los Ocho y, tras entrevistarse en Belgrado con Chernomirdin y con el representante de la UE (el presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari), el 3 de junio presentó el contenido de las negociaciones ante el Parlamento yugoslavo.

Éste aprobó ese día el plan de paz al tiempo que Milosevic cedía ante las propuestas de los mediadores y aceptaba las principales exigencias de la OTAN:

  • cese inmediato de la violencia y de la represión en Kosovo;

  • retirada rápida y verificable de todas las fuerzas armadas de la región;

  • despliegue en Kosovo de fuerzas internacionales civiles y de seguridad bajo la supervisión de la ONU; fuerzas que estarían formadas esencialmente por la OTAN bajo mando y control únicos;

  • establecimiento de una administración provisional para Kosovo decidida por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, bajo la cual el pueblo de Kosovo podría disfrutar de una autonomía sustancial en el seno de la RFY;

  • tras la retirada militar yugoslava, un número convenido de personal yugoslavo sería autorizado a regresar; retorno asegurado de todos los refugiados;

  • desarrollo de un proceso político que llevara a una administración propia para Kosovo según los principios de soberanía e integridad territorial de la RFY y de otros estados de la zona, así como el desarme del ELK;

  • comienzo de un plan de estabilización y desarrollo económico de la región en crisis;
  • las actividades militares de la OTAN finalizarían cuando se aceptasen los principios anteriores, especialmente cuando diese comienzo la retirada verificable de las tropas yugoslavas de Kosovo.

http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerra_balcanes.htm


CONCLUSIÓN
El distanciamiento de estos grupos étnicos parece no tener retroceso, el odio, la venganza son cada vez mayores, los grupos de guerrilleros toman la justicia por manos propias, torturando y matando entre serbios y albaneses.
La intervención de la OTAN como la de la ONU, si bien lograron el retiro de las tropas yugoslavas sobre Kosovo, no logran terminar con estos conflictos entre civiles, y como bien lo define Henry Bogdan, " a comienzo del siglo XX la península balcánica siempre dispuesta a inflamarse, se convirtió en un campo cerrado donde se enfrentaban las influencias antagónicas de Austria- Hungría, y Rusia a través de los búlgaros y los servios". De allí su propia denominación de " el polvorín balcánico".

Éxodo albano-kosovar

La llamada "cuestión de los Balcanes", es decir la formación de un estado nacional en el que los distintos componentes étnicos de los Balcanes pudieran convivir pacifica y democráticamente, no ha sido resuelta por la historia. Las dos grandes guerras mundiales que se sucedieron en Europa derrocaron monarquías y crearon repúblicas, pero apenas dieron lugar a soluciones temporarias en los Balcanes.
La revolución triunfante al fin de la Segunda Guerra, al derrotar a las tropas de ocupación nazis y a sus aliados locales y expropiar a la burguesía, creó las bases para una convivencia más duradera. Pero la crisis mundial, hizo reaparecer la "cuestión balcánica" en toda su magnitud.
La represión desencadenada por el régimen restaurador serbio contra la población de Kosovo se ha convertido en una guerra abierta: las tropas de Milesovic utilizaron cañones pesados, tanques y morteros contra aldeas desarmadas. En poco menos de un mes, esta nueva "limpieza étnica" ya había causado centenares de muertos y la huída de 60.000 refugiados.
La participación de la OTAN pudo sosegar el abuso del ejercito servio pero no podemos decir que se solucionaron los problemas de la región, como es de percibir las secuelas que se producen en un conflicto bélico dentro de una nación, daños causados a los servicios básicos como el abastecimiento de agua, electricidad, calefacción, educación, transporte y servicios de asistencia a la salud.
Problemas de desempleo y destrucción de medios para la producción que afectan seriamente a la economía del estado. Los estragos causados en las refinerías de petróleo, en las plantas químicas y fábrica de fertilizantes, así como los gases producidos por los bombardeos que dañan seriamente el medio ambiente dejando lugares desolados en donde la naturaleza tardará años en reconstruir.
Los EEUU para afrontar esta situación anunciaban la puesta en marcha de un amplio "Plan Marshall" para reconstruir la región desbastada por la guerra. El alarde en torno a esta cuestión tenía como objetivo político callar las voces crítica que se levantaban contra la intromisión y a la destrucción de objetivos civiles yugoslavas, pero este plan de ayuda es muy difícil que dé el resultado que dio con Alemania en la Segunda Guerra Mundial, teniendo en cuenta que a esta solo un 30% de la industria fue bombardeada, en el caso de RFY solo será beneficiario de ayuda si sigue el camino indicado por la ONU, y con respecto a Kosovo su desarrollo será aún más lento, debido a la falta de organización de las instituciones y por que será un protectorado de la ONU y bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional quien otorgara los créditos necesarios.
Sin dudas el sector más beneficiado en este conflicto es la OTAN que dio a conocer su fuerza en pos de lo que denominaron la "intervención humanitaria" sembrando la semilla de futuros conflictos regionales.

Fuente : http://www.monografias.com/trabajos/kosovo2/kosovo2.shtml


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